Reparación y restauración · Trabajo a mano
Flecos deshechos, bordes comidos, agujeros, polillas, colores corridos. Cada reparación se hace a mano, nudo por nudo, en nuestras propias instalaciones — nunca se envía a terceros.
Por dónde se dañan
Los bordes y los flecos son el marco que sostiene el tejido. También son lo primero que pisa el tráfico, lo primero que muerde la aspiradora y lo primero que ataca la polilla en un rincón húmedo de Miami.
Cuando el borde cede, los nudos del campo empiezan a soltarse fila por fila. Un borde reparado a tiempo cuesta poco; un campo destejido cuesta una restauración.
La regla es simple: mientras más pronto se atiende el daño, más barato es salvarlo.
Si su tapete está en ese punto, mándenos una foto o pida la recogida. En la inspección le decimos con franqueza si conviene reparar, restaurar — o dejarlo así, si el gasto no se justifica para esa pieza.
Antes
Después
El taller
Reparación, asegurado y sobrehilado de flecos de algodón, lana y seda natural. También reemplazo completo cuando ya no hay fleco que salvar.
Reconstrucción de bordes a mano y reemplazo de bordes a máquina, según la pieza y el presupuesto.
Agujeros, zonas gastadas y superficie destejida se reconstruyen nudo por nudo, siguiendo el diseño original.
Tratamiento para eliminar la polilla y retejido de las zonas comidas. En el clima de Miami, la polilla ataca tapetes guardados sucios — lavarlos antes de guardarlos es la mejor prevención.
Corrección de tintes migrados por agua, orina de mascotas o lavados mal hechos por terceros.
Restauración completa de piezas antiguas, daños por fuego o inundación, corte y cambio de tamaño, y cambio de color.
Honestidad primero
No siempre. Y preferimos decírselo antes que cobrarle.
Una pieza hecha a mano, antigua o de familia casi siempre justifica la reparación: bien mantenida puede durar cien años o más. Una pieza sintética hecha a máquina, muchas veces no — el arreglo puede costar más de lo que cuesta reemplazarla.
En la evaluación le decimos en cuál caso está su tapete. Sin presión y sin drama: usted decide con el número real en la mano.